
El Consejo de Gobierno de la comunidad de Madrid, acaba de aprobar un proyecto de Ley de Medidas Urgentes de Modernización de las Administración, que incluye la prohibición de que las nuevas construcciones tengan más de tres alturas, la retirada de las competencias urbanísticas a los municipios que incumplan las leyes
y un conjunto de sanciones de hasta 6.000 euros para los que hagan pintadas o "grafitis" en la vía pública.
Es decir el espacio publico solo podrá ser ocupado (invadido, seria una definición más justa) por empresas u organizaciones que tengan dinero para privatizar ese espacio léase, paredes, fachadas enteras o elementos extraños verticales de esos que casi te comes cuando vas distraído por la calle. Publicidad, marketing, beneficio. Algo capaz de crearnos una insatisfacción marginal, induciéndonos a adquirir algo que mejorará nuestras vidas. Algo con vida propia enfocado a interpretar el mundo en sus propios términos y a hacernos participes de ese mundo queramos o no. Ya dijo Benjamín que “el criticismo depende de la distancia” La publicidad presiona la experiencia momentánea con una fuerza sensorial violenta y directa. La representación, la apariencia, el in-side en el circo de la marca nos hace formar parte de un juego. Nos secuestra dentro de un juego no solo en la televisión, sino en el espacio público entendido como medio social comunitario en el que nos movemos y vivimos hasta donde alcanza nuestra vista. Pero para defendernos de esa violencia, la people contamos con medios de autodefensa eficaces y contundentes. Con pocos medios, ingenio y un spray de pintura, los castizos y castizas de la ciudad adornan las calles del foro recordando que la resistencia es la antesala de la victoria.
La plantilla o
Stencil, es un estarcido recortable con zonas abiertas y cerradas donde aplicando la pintura sobre la pared nos queda la imagen deseada. Es fácil, rápido y barato. Corren tiempos duros y más duros que van a venir. Es hora de que esta tertulia guerrillera salga de la sede del café Belén donde nunca llego a entrar, y tome las calles, las paredes y si se puede a sus propios habitantes. Se cumple un año del programa-manifiesto y aunque se han logrado objetivos con los que ni siquiera se soñaba, las jóvenes me han distraído de la letra del himno de España, y aun me dejo caer por el sex-shop de vez en cuando. No logramos cambiar la mayoría electoral por más que le pisamos el carnet de identidad a una a la que se le cayó y que llevaba la papeleta del pp en la mano. (Luego se lo devolvimos a la policía. A partir de las ocho cuando cerramos la mesa electoral. Tampoco nos gusta el sufrimiento extremo) A si que les recuerdo el manifiesto. No sigan más marketing que el nuestro.