Recuerdo esta fotografía como si fuera ayer. Recuerdo los
comentarios jocosos de los columnistas de derechas diciendo que Gerardo
Iglesias era el único minero de la fila que salía con la cara negra de carbón. Imagino también la satisfacción al verla de
quienes se habían pasado seis años denigrándole y calumniándole. Gerardo
juerguista, Gerardo borracho, Gerardo que no sabe dirigir el PCE. Estos eran
los de siempre, los que luego dijeron que Anguita era un iluminado y un
integrista y pagaron un sueldo a Carrillo para que lo insultara a la menor
ocasión y pidiera el voto para el soe.
Gerardo sale de la mina a la que ha vuelto después de haber
dejado la secretaría general del PCE y reincorporarse a su puesto en Hunosa.
Hunosa no es el consejo de administración de una eléctrica de esas que pagan
fortunas a Aznar y al señor X para seguir con el monopolio de la luz y poner
unos precios que hacen pobres energéticos a media España. A mí mismo que tengo
frio escribiendo esto y que doy la calefa cuando se levanta mi hija. Hunosa es
el pozo María Luisa y el de San Nicolás que no es la casa de Papa Noel precisamente.
Hunosa son barrenista y picador. Posteador y artillero, y silicosis y una
hostia sin freno de quince metros como la que se dio Gerardo Iglesias.
Gerardo Iglesias, ya
no es secretario General del Partido y vuelve a su trabajo anterior a seguir
ganandose la vida, como Julio Anguita. Lo que vienen haciendo los secretarios
generales de ese partido cuando dejan de ejercer alguna responsabilidad y se
visten por los pies vamos. Hay excepciones, claro. El propio Carrillo que no sabe
hacer otra cosa que ser dirigente y luego joder al dirigente con sueldo de prisa-soe. También esta
Llamazares, que deja de ser coordinador general pero adquiere un complejo de
vedette aplaudido por la izquierda que no es de izquierdas, y se queda en
Madrid de diputado a montar el chiringo
de Nueva Izquierda muy abandonado desde que los que se dedican a joder
a Izquierda Unida con cargo a... prisa otra vez, ya no pueden joderla más y se van al soe a descansar y
a decir que para cambiar la constitución y poner el pago de la deuda por delante
del interés social, no hace falta referéndum ni leches (que hace falta ser hijo de puta Diego López Garrido). Démosle tiempo a
Gaspar.
Pero hablaba de Gerardo
y de su cara negra. Gerardo que llega a Madrid a hacerse cargo de un
partido a los pies de los caballos en luchas intestinas y sin diputados.
Gerardo que se inventa una Izquierda Unida que no les gustaba a los viejos
militantes como mi padre, porque eso de no ir como Partido Comunista no era de comunistas,
una IU en la que nadie acaba de creerse eso de movimiento político y social y
en la que solo importa ir en las listas. Una I.U. de súper rojos del PCPE
pro-soviet como el consejero de caja Madrid Moral Santín. Esos mismos que luego
copan y recopan puestos públicos y cuya mayoría acaba en nueva izquierda sin hacer
escala.
Gerardo Iglesias sale estos en el google por una entrevista
en la Jot Down diciendo verdades que suenan a Marte en estos días de expolio y
terrorismo empresarial, Gerardo Iglesias de 67 años y de profesión minero, a la
altura mítica de Horacio Fernández, El Paisano y de lo mejor de la clase obrera asturiana.
Ya se le podía haber pegado algo a Gaspar.
