4.11.08

Aún recuerdo el colacao caliente con galletas.

Frente a frente con mi madre, el cuenco y la cuchara.

Frío que se filtra por la coreana camino del colegio de su mano enferma.

Luz de otoño apagándose en la ventana por la tarde mientras se escucha a Elena Francis.

La calle era siempre un revuelo de obreros en flor volando incansables sobre el ocre de la Transición.

Lo llamaron Franquismo y era Fascismo.

Lo edulcoran desde la televisión en series simpáticas donde nada es como pasó.

Memoria re-traicionada, los frutos de aquel árbol que quieren hacer ver que nadie podó.

Se escapan esos hombres de pana y tartera hacia el sindicato de las nubes de metal.

Se escapan de la cárcel al cielo los que nunca conocí doblados.

Cárcel de Carabanchel volada en la noche del futuro encantado de haberse conocido.




Pintamos, adornamos, transformamos nuestros espacios pero afortunadamente, el alma de las personas que los compartieron con nosotros quedó impresa a contraluz.

9:06 PM

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pintamos, adornamos, transformamos nuestros espacios pero afortunadamente, el alma de las personas que los compartieron con nosotros quedó impresa a contraluz.

trentoirredento dijo...

Permíteme poner este comentario anónimo en el post. Es el más emocionante que me han hecho nunca.

Anónimo dijo...

Las palabras me invitaron a traspasar la barrera del tiempo y me colé en tus espacios primeros en un cerrar de ojos sin pedirte permiso siquiera...de modo que... puedes hacer lo que quieras con el antepost.