Camino de Barcelona. Esta gira ha sido un tour de force reconciliador con la humanidad. No tengo palabras.
24.6.23
6.5.23
Genre: Blues, Folk, World, & Country Style: Country, Rock and Roll
Esto se acaba. Se acaba, esta llegando a su final y no va a volver. Nadie volverá a llevar esa antorcha que viene de Leadbelly, Guthrie and all the rest. Aquí seguimos a este lado de la vía del tren, nunca logramos cruzar e instalarnos más allá, aunque viendo a los padres del cole estoy bien aquí. Con la alta cultura del Kuratti y De Besa. Con la baja de Antonio el loco y Mike Eight. Me puse las zapatillas, me cale mi sombrero y crucé el rubicón del precio de las entradas a millón.
9.4.23
Entre amigos.
Sin esperarlo y con la escusa de un disco entrañable, pública @juanpuchades la mejor biografía y trabajo publicado hasta ahora sobre el inmensísimo y eterno Luis Eduardo Aute. La escribe José Manuel García Gil, y supera el hasta ahora no mejorado libro de José María Plaza en la mítica Júcar y sus juglares.
Tiene el acierto de remontar bien descrita la carrera de Aute, hasta llegar al fallido y bien explicado, "Entre amigos". Tal vez pedirle a García Gil y a @revista_efeeme que sigan. El libro se detiene justo cuando para mí, empieza la gran carrera, los mejores años de Eduardo. Desde Cuerpo a cuerpo a Slowly.
Y hay que darle las gracias también por reivindicar y mostrar al gran Luis Mendo, el mejor arreglista y guitarrista que ha tenido el cantante. Y que demostró que se puede dejar de colaborar con una estrella sin convertirse en viuda y dedicarse a llorar por radios y medios.
Si alguien merece más reconocimiento en la música popular de nuestro país, es Luis Eduardo Aute. Ojalá más música de Eduardo, que hay conciertos en @rtve y en otras cadenas que podrían reeditarse y publicarse para volver a disfrutarle.
12.3.23
Domingo
Releo cosas pasadas que por supuesto me dan bastante vergüenza ajena. Que falta de pudor y que atrevida es la ignorancia ¿No?¿Y porqué editar y borrar otras si decían la verdad? Nos vamos todos al retiro que hace una primavera fabulosa
8.3.23
I'm Not There
Creé uno que a los 50 ya tiene asentado el roster de amistades, familiares y fieles varios. Pues no. Es maravilloso ver entrar a quien ya no esperabas y soltar lastre sin cargos de conciencia.
1.3.23
¿Les he contado ya esto?
El día que murió Leonard Cohen
Veo
los abrigos colgados
a través de las ventanas del
colegio
intuyo a los que mañana algo serán
y a los que
les enseñan cómo pude hacer yo.
Al
lado, el quiosco de prensa aun erguido
fue
el primero que cerró hace años
un
centro cultural con nombre de poeta
pero
no me puedo quitar de la cabeza
el
día que murió Leonard Cohen.
Tenía
llamadas a las siete de la mañana
tenía el invierno
avanzándome en los huesos
son las cinco de la tarde y Helena
está saliendo del colegio
pero no me puedo quitar de la
cabeza
el día que murió Leonard Cohen.
Seguir
a ciegas, cada paso es un trozo de olvido
cada certeza una nueva
decepción.
No
somos tan diferentes, despiertas y ha pasado un año
quizás
puedas abrir otra botella
e intentar olvidar el día que murió
Leonard Cohen.
Parece
que nadie te puede volver a traicionar
pero te das la vuelta y
vuelven a hacerlo
en realidad me compadezco de ellos.
Los
artistas bohemios anhelan un puesto fijo
en cualquier
institución del estado
y olvidar el día en que murió Leonard
cohen.
Ya
hay gente ganando dinero con ello
supuestos escrutadores de su
obra
palabras que fueron autopistas
en conferencias las
vuelven laberintos
explicando el día que murió Leonard Cohen.
Hubo
quien vio colibrís en su ventana
hubo quien abrió un moet
chandon
hubo quien entro a la iglesia y prendió velas
me
hubiera gustado estar cerca de Rafa
de Besa
el
día que murió Leonard Cohen.
Empatía
y magnetismo son las bases
de cualquier existencia poderosa
en
un mundo sin fantasmas ni memoria
la última risa pertenece a la
muerte.
Eran las 10 de la noche y Helena me esperaba para jugar
cinco minutos
la noche que murió Leonard Cohen.
28.2.23
Cumpleaños
26.2.23
26.02.23
Paseo por la Quinta de los molinos. Parece primavera, almuerzo en Negresco en familia. Debería visitar a familiares pero la tarde es demasiado tentadora. Acabamos en el Campo del Moro, cruzando la ciudad. Juego con H en el paseo de los mosquitos. Empieza a anochecer más tarde.
25.2.23
7.8.21
Para Silvia
Bajabas Fuencarral
Bajabas Fuencarral y no recuerdo
Si con Raquel o Gala.
Cruzabas la glorieta de Bilbao al paso de la oca
Sería un año después de cortar contigo
Bajabas cual valquiria hacia el Valhalla.
Puede que si no te hubiera visto aquella noche
Helena no existiera
Puede que nunca hubiera estado en Grecia
Puede que no hiciera falta este poema.
Es ahora el tiempo de soltar palomas
Porque eras lo no esperado, lo desistido
Aquella fría noche de invierno
Estaba tan lejos de ti como de las estrellas.
Bajabas Fuencarral hacia Bilbao
En vísperas de que Madrid levantara la voz
Mi juventud se cruzó contigo hacia Quevedo
Y al día siguiente te volví a llamar.
23.10.20
En recuerdo de Agustín Bustamante
Bustamante entraba sin hacer ruido esquivando gente en el aula y se dirigía a su mesa, colaba su libro y los papeles que luego no utilizaba, y empezaba a hablar muy bajito, muy bajito, mientras el silencio se hacía en el aula de manera irreversible. Una vez consumado el milagro del sigilo poco a poco subía el tono y nos dejaba tres cuartos de hora de poesía, erudición y conocimientos trasmitidos con la pedagogía del que no necesita contar su vida y recibidos con la consciencia de saber que era el poco tiempo donde la universidad sirve para lo que debería servir.
Sus clases eran un acontecimiento que nadie se perdía. No
faltaban ni los los que pasaban el curso en los jardines esperando
exámenes para recopilar apuntes.
Destacaba además por contraste (también sabéis de lo que
hablo) por la comparación ante tanta desidia, tanto estomago
agradecido, tanto funcionario, tanta inútil pendiente de su plaza
sin pretender o tener vocación de ganársela en el aula, aparte de
en los despachos o en el examen de oposición. Destacaba en la
universidad porque ya conocéis lo que es la universidad y me
atrevería a decir que la docencia en general en este país. Una
manera de ganarse la vida como el que pone tochos o vende zapatillas,
aunque los hay que venden zapatillas y ponen más interés que la
mayoría de docentes con los que me he cruzado en la vida. Desde el
catedrático al que aquello de la facultad le suponía unos ingresos
altos y seguros, y una pereza insalvable ante tener que bajar media
hora (esos no cumplían ni el horario) a ver a esos suicidas que
pretendían vivir del Arte, al funcionario que por la tarde no
portaba porque jugaba el Atleti.
No era el caso de
Bustamante, ya os cuento. No eran así unos cuantos de los trabajaban
allí. Bustamante, Guillermo Solana, Pereda, Reyero, Colorado,
Roldán, Jesusa… y tampoco el abrasivo y poético Fernando Castro
por el que me enterado de la muerte de Agustín. Lo poco que saqué
de allí, lo poco que conservo son los apuntes de estos nombres. De
Bustamante conservo exactamente todas las palabras. Absolutamente
todas las que nos decía en sus clases, chascarrillos y chistes
incluidos. Muchas veces pensé en comprarme una grabadora y registrar
sus clases. No sé si me hubiera dejado, pero ahora me duele no
haberlo intentado.
4.4.20
Pasaba por aquí...
En el 85 o 86 me había pasado mi amigo Chema (el que me lo descubrió) Entre Amigos. Creo que fue el primer disco en directo de los muchos que vinieron después de cantautores y rokceros, que a muchos alzaron y lanzaron. No me gustó nada y discutí con él sobre cómo le podía comparar con Serrat. El caso es que me quedé con la copla del tal Aute que si gustaba a un tipo tan inteligente y culto como Chemita, tenía que ser bueno por narices. Un día entré en El Corte Inglés con mi madre. Casi nunca frecuentábamos el corte, pero a mí me encantaba ir porque siempre le hacía a mi madre bajar al sótano donde tenían la sección de discos, y una vez allí siempre caía algo. Lo que más me llamó la atención fue un vinilo chulo con una pintura, no sabía bien si en éxtasis o sufrimiento (quedaban aproximadamente treinta años para recibirme historiador del Arte), y con una contraportada todavía más guapa con unos tipos la mar de pintones sujetando el propio álbum. El título también acompañaba, aunque en mi supina y prolongadísima ignorancia no sabía a qué aludía. Vamos, creía que era un título original: “20 canciones de amor y un poema desesperado” Muchas de las canciones que traía las había visto en la contraportada de Entre amigos pero esto parecía otra cosa. Prometía otra cosa. Así que me lo lleve sin dudar y me lo puse en el viejo tocadiscos mono de casa. Y vaya si lo era. La poesía de los textos y los arreglos completamente diferentes al mal grabado disco en directo, me deslumbraron de inmediato. La música era mucho más moderna y eléctrica. Los instrumentos y la voz cuadraban perfectamente con el texto y me abrían un mundo musical propio y enorme, con todo lo que eso significa para un adolescente. Mi propio mundo. Entonces me hice súper fan y quise tener todo de Aute, quería ver todos los conciertos de Aute, incluso escribí a Aute y le dejé la carta a la fantástica Natalia Millán a la salida de un concierto en el parque de atracciones. Natalia era por entonces corista del cantante. Nunca se me olvidará el gesto cariñoso de la hoy súper estrella de musicales, guardándose en el bolsillo trasero del vaquero mi carta y besándome. No te preocupes que yo se la doy. Por supuesto que pasado un mes o así me llegó una nota con un dibujo desde la calle de los peñascales. Unas letras entre Eduardo y yo. Serrat entonces seguía siendo mi preferido, pero los arreglos de sus discos me sonaban la mayoría a siglo XVIII. Además se conjugaba todo esto con un periodo de efervescencia musical y callejera en Madrid, que aunque a punto de acabarse, aún me rozaba lo suficiente para disfrutarlo. Aute había abandonado en los 80 sus reticencias a tocar en directo y así mis amigos y yo, que empezábamos a catar los conciertos como summum de la independencia y el criterio propio, teníamos por delante presentaciones de discos y actuaciones donde gastar el justo para la entrada y un mini de hombres. El parque de atracciones, el paseo de Camoens, la plaza Mayor, Las Ventas… venues míticas de un tiempo idealizado y desenfrenado en pos de poesía, amistad, amor y libertad. Fueron muchos, muchísimos los concierto de Aute. No saben hasta qué punto me siento privilegiado de haber estado allí, en aquel tiempo. El viejo pabellón del Madrid 89, Ventas 86, Alcalá 93, Castellana 92, el mano a mano con Silvio en las Ventas donde pillé el Set List… Los críticos le llamaban “renacentista”, “creador total”, “cantante intelectual”, (feísimo calificativo que solo he oído autoproclamarse a Battiato), y otros tantos epítetos referidos a su obra, que como saben también miró bastante al cine y a la poesía. Aute siempre reconoció una cierta tendencia al principio de su carrera a encriptar sus textos, su poesía y sus películas, hacia un campo bastante influenciado por el surrealismo. Al final como todos siempre, Aute empezó porque quería ser Bob Dylan. Sin embargo con los años declaró que su idea de canción quería aproximarse a Brel y a Gainsbourg. Hacer canciones tan sencillas que apelaran sólo al sentimiento más primario. Al amor. Que intelectuales eran los físicos, los químicos, los doctores… Una de sus más hermosas canciones, L´amour avec toi, está dedicada a Gainsbourg y en el mismo disco, Slowly, hay una composición dedicada a Brel. La canción francesa ha sido la principal influencia innegable para todos los llamados cantautores en España. Principalmente para Serrat y en Aute. Sin embargo Aute, y también Sabina, empezaron con un ojo puesto en el rockandroll británico y americano. Anda suelto Satanás es el ejemplo obvio de esta influencia surrealista en la canción. Pero además Aute evolucionó sus letras hacia la realidad concreta de nuestro país en los años plomizos de la dictadura. Canciones que rayaban la canción protesta con la suficiente ambigüedad y belleza para no hacerlas dogmáticas y, por tanto, sobrevivir en nuestros tiempos como no supieron hacer ninguno de los cantantes y autores que se tiraron a tumba abierta al campo de la canción social, no subiendo o no pudiendo salir con el tiempo de ese pozo. Aute emergió en los 80 convertido en un fenómeno de masas, capaz de llenar plazas de toros y grandes recintos, como dije al principio. Sin embargo, no fue un cantante cómodo o conformista a la hora de quedarse en un terreno y un campo creativo que le favorecía, y donde pudo adaptarse a los vientos felices de la postmodernidad. Después de discos súperventas como Cuerpo a cuerpo o Nudo, Aute vuelve a experimentar su propio mundo con una apuesta personal, arriesgada, y casi condenada como Templo. Un disco donde el erotismo, el misticismo y la religiosidad se dan la mano de manera juguetona. Una delicia de inteligencia, cultismos y delicadeza que le hace dimitir de los grandes públicos. A finales de los 80 y en toda la década de los 90, desencantado de unos políticos con los que llego a ilusionarse, vuelve hacia una temática social y crítica con canciones cada vez más lúcidas, no exentas de humor e ironía hacia la nueva cultura que fomenta el Partido Socialista, la del pelotazo, la riqueza vacua, y la cultura del consumo que se llevaba en España. En Uff o Slowly radicaliza su pensamiento político sin dejar de ser un ácrata y lúcido desencantado pesimista capaz de hacer canciones de amor tremendas como l’amour avec toi o Jacques. Luis Eduardo siguió llenando esos discos de poesía y de las canciones de amor más pasionales que se han escrito en los últimos 30 años en España. Más o menos desde que a Serrat se le seco el pozo de las esencias. Así avanzó hasta nuestros días. Dando recitales donde, a mi gusto, amansó demasiado los arreglos de unas canciones que con el guitarrista Luis Mendo encontraron el punto perfecto de energía y sensibilidad, y que con Tony Carmona habían vuelto a despuntar, haciendo Inventario de un lenguaje donde nos reconocemos y nos sentimos reflejados en el tiempo. Y donde sentimentalmente disfrutamos de alguien que sabía escribir canciones. Son una delicia escuchar con nuevos arreglos, una vez más, los autorretratos. El juego que empezó con un doble de éxitos y acabo reinventando gran parte de su obra. Estamos ante un hombre que nunca se conformó en su carrera, pero que tampoco quiso ir más allá del anonimato que le daba salir a pasear con sus perros por la Fuente del Berro. La última vez que le vi cantar me recordó a las primeras. La tienen al comienzo del texto. Vallekas 2016. Esta vez con Luis y Alejandro y con la misma alegría de antaño y casi con la misma clandestinidad de las primeras veces, mintiendo para poder ir. Música, miradas en las que reconocerte, canciones en las que vivir, no bebas que te va a dar ganas de mear y verás para volver. Toma joder que nos vamos a morir de sed. Qué rica, voy a por más al chino. Ahora Aute se marcha y me deja el miedo metido en el cuerpo. El miedo porque empiezo a estar solo de verdad que se da cuando uno se queda sin sus referentes éticos y sentimentales. Me pasó con Cohen y me pasa hoy, además en este encierro y en esta lucha que nos toca baldear. Aute se acaba y a mí el tiempo de ir a sus conciertos y luego a celebrarlos con los amigos cantando y bebiendo de sus canciones, que es el tiempo para el que de verdad vivimos. Sigo viendo a Chema menos de lo que me gustaría aunque afortunadamente más de lo que le vi durante muchos años. La próxima vez que le vea, brindaré con él y con Pepe Zamborio, entre amigos, por Aute. …y luego al Ámsterdam a que nos hagan un francés.
27.3.20
14.11.16
En la marcha de Leonard Cohen
el hombre que les arengo contra el capital
se lo gastó todo en amor y merchandaisisng
Supongo que alguien habrá escrito sobre la empatía, mejor digamos la verdad… sobre el cariño y el amor que sentimos por seres que no conocemos. Dicen que Dylan estuvo una semana sin hablar cuando murió Elvis. Muchos de mis amigos y yo mismo nos pusimos una foto de Mohamed Ali en el wassap cuando murió el boxeador. Cuando se fue Moustaki hice lo mismo, cuando falleció Prince… Pero ahora ha sido diferente. Muy diferente. El desgarro que siento ahora mismo no se consuela con ponérmelo en el móvil (que también), el dolor y las ganas de llorar que aun tengo y ahora ya puedo reprimir, hacen que hayan tenido que pasar varios días para poder decir algo sobre la marcha de Leonard Cohen. En los últimos años instintivamente, tengo un referente emocional con el que me comunico cuando lo relacionado con la música me conmueve. Hablo con él porque suele experimentar-sufrir-sentir-profesar los mismos dolores y alegrías cuando estalla la magia o cuando el dolor inmaterial como es el caso, nos desolla el espíritu donde nos hemos forjado. Me dijo que había pasado el día sufriendo por el dolor de la ausencia y por la angustia de no poder compartirlo y expresarlo. Me contó que llegó a decirle a alguien que esa aflicción era mucho más poderosa que si se hubiera ido alguien tangible que llevara sus mismos apellidos más allá de sus más inmediatamente cercanos como es lógico. Yo pasé el día llorando sin poderlo compartir tampoco con nadie. Cuando se te muere un familiar o alguien cercano, te rodeas de familiares o bien acompañas a otros para sentirte y hacer sentir acompañado en el duelo y el dolor. Hubiera querido el viernes evocar conciertos, carreteras, parques, esperas, poesía y música con los míos. Con mis familiares sin lazos de sangre pero con ataduras quizás más fuertes aunque invisibles, ligazones por vía de corazón a corazón con ellos, los mismos invisibles vínculos que me hacían amar a Leonard Cohen.
Hablando ayer con Alejandro García me daba cuenta de que me quedan muy pocos conciertos a los que tenga ilusión por ir, sin Lou y sin Lenny. Porque además, como ya sabéis los conciertos eran viajes, alegría, amor y amistad. El recuerdo de atravesar con Silvia Fernández Vivas Green Park, …It was down by the green lilac park. You held on to me like I was a crucifix, as we went kneeling through the dark… despues de nuestro primer concierto de su vuelta. Su figura levantándose ilusionada y sonriente saludándonos al vernos los primeros en la valla de Lisboa en el 2008, la fotografía en Valencia minutos antes de caer desplomado porque ya venía enfermo a ese concierto y aun así se paró respetuoso para hacerse dos fotografías y después darnos las gracias… él a nosotros. Rafael de Besa y Hanibal en Madrid…
No fue una vuelta de trámite para llenar las arcas la del 2008. Podría haber tocado la cuarta parte de lo que tocaba y todo el mundo se hubiera ido muy contento para su casa. Podría haber girado solo por Europa, podría haberse limitado a tocar los viejos éxitos y no intentar componer nuevo material. Leonard Cohen nos regaló conciertos de tres horas y media con una orquesta perfecta recién formada preparada para la ocasión. Silvie Simmons habla en la mejor biografía publicada hasta el momento, de sus miedos a comienzos del 2008, de su no saber si el público le recordaría, le esperaría, si tendría incluso público aún. Todo eso se disipó ante la locura de nervios para conseguir entradas en los primeros teatros en los que se presentó. El salto a Europa y el hecho de llenar varias veces los estadios más grandes de las principales capitales le acabaron de demostrar que su miedo era nuestra ansia. Nuestra locura desde que en el 2006 se atreviera a sumarse a Ron Sexsmith a cantar So Long Marianne, en una librería de Toronto y empezáramos a especular con que Leonard volviera a dar conciertos. Ya he contado alguna vez mi gatillazo la primera vez que lo vi. En el 88 Aute presentaba Templo en el viejo palacio de los deportes y yo me saque una entrada para ver a uno de los que empezaba a conocer en la música. Aute dio un concierto frio como su recién estrenando disco. Se notaba que la gente no había ido a verle a él y que la figura de la noche vendría después. Yo me quede ya que había pagado la entrada a ver qué pasaba. Pasó que salió un tipo maduro con un traje negro a susurrar canciones. El adolescente que escuchó y que no sabía inglés, no le dio al bardo estrella de la noche más allá de la tercera oportunidad y enfiló la puerta de salida perdiéndose la que ha sido la mejor banda y gira de Leonard Cohen en toda su historia. La vida con mayúsculas me compenso unos meses después reteniéndome en casa un sábado donde pasaban un concierto del tal cohen del que yo había huido poco tiempo antes. Y lo que pasó fue que los subtítulos y la calidad de lo que vi aquella noche, donde además tuve la intuición de meter una cinta virgen al video vhs, me sacudieron tanto el alma como te sacuden el cuerpo los fluidos la primera vez que te masturbas.
Al día siguiente no tardé un minuto en hacerme con una copia de I´m Your Man por el que además cbs había apostado fuerte promocionándolo en televisión y metiendo una hoja con las letras en castellano. Como soy de los que van en serio cuando me gusta algo, no tardé en tener la discografía, los libros de poesía y las novelas publicadas aquí. No tardé en tener cintas piratas de conciertos, no tardé en encomendarle mi vida como a un santo, como hacemos los 5 o 6 que conozco que sentimos lo mismo por la música.
En el 93 volví al palacio siendo plenamente consciente ya de lo que iba a ver y disfrutándolo como un loco. Aun no tenía edad para coger carretera y manta y pirarme a seguirle por España… Miento. Si la tenía. De hecho eso hice con el otro componente de la santísima trinidad que queda vivo. Pero ahora estaba hablando de Lenny…
Los años fueron pasando sin volver a ver a Leonard Cohen en directo. Siendo pesimistas cada vez más sabiendo que lo del monasterio iba en serio y que entre depresiones, preguntas a la vida que solo algunos hombres se hacen y necesidad quizás de esa disciplina militar que imponía Mount Baldy, no íbamos a tener más Leonard.
El maravilloso Libro del anhelo = Book of Longing, nos subsanaba vagamente la ausencia de su música, aunque el poemario (quizás mi libro de poesía favorito de todos los tiempos) nos dejaba algunas pistas de sintetizadores y canciones entre paseos a las 4 de la mañana en sandalias sobre la nieve. Ten New Songs nos sorprende abriendo el siglo y nos viene de nuevo a reclamar muchísima atención con canciones que son una novela de 10 líneas. No se puede escribir mejor, no se pueden describir mejor los sentimientos con una voz y unos instrumentos cada vez más austeros y concisos.
Se suceden discos, se suceden recopilaciones, se sucede el mismo libro de Alberto Manzano una y otra vez. Y no sabemos donde esta Leonard pero Leonard siempre ha estado conmigo todos estos años. Siempre acompañándome de una manera que es difícil de explicar como decía al principio.
Los años pasaron escuchándole hasta que la innombrable giró el destino de los acontecimientos y milagrosamente puso a Cohen otra vez en la carretera. Me recuerdo camino de Toledo yendo a llevar al Kuratti el primer pirata que había salido de la gira. Era en un teatro de Canadá. Me recuerdo oyendo aquel horrible arreglo casi salsero de So Long Marianne que rectificó a los pocos días. Me recuerdo con mi amigo haciendo planes de ir a ver a Cohen a donde sea y cueste lo que cueste. Así lo hicimos, así lo seguimos haciendo. La gira cogió dimensiones monstruosas porque éramos mucho por lo visto los anhelantes. La gira nos dio la oportunidad de viajar y de esperarle en nuestras ciudades o muy cerca. De conocer a más gente. De hacer un foro de referencia en español. Debe haber, debe haber nadie en el mundo capaz de ponerte el alma a los pies de los caballos cuantas veces lo has visto tocando prácticamente el mismo concierto una y otra vez. Alguien capaz de mantenerte esa concentración, ese disfrute, ese viaje a la dimensión sublime de la poesía mayor. Debe haber nadie en el rock que de conciertos de arte grande cada vez que pisa el escenario y no tengas la sensación de que estás viendo a un entreteirment sin más.
No sabemos cuando volveremos a pasar por aquí, así que vamos a darlo todo... Decia Leonard al comenzar los conciertos de su última gira. Y vaya si era verdad, vaya si lo daba todo.
El cantante más moderno de occidente, el que conectaba con oriente con nuestra bárbara civilización, el mundo antiguo con la modernidad, la austeridad con la elegancia, lo universal con el banco del parque de debajo de tu casa, la religión con el sexo, el apocalipsis con la educación… Leonard Cohen. Descansa en paz Leonard. Y gracias por tanto tanto tanto…
4.7.16
10 años. IV y final
29.6.16
Diez años III
Y ya no busca extinguidos viajeros.
Pedaleo de base, ritmo.
Crujir de canillas que no conducen ya,
Ni a abismos ni pedregosas tierras.
A veces salpicados por un árbol.
Amojonamientos vivos y desperdicios,
En medio de vías pecuarias sin destino.
Y tras el mar verde, rojo y amarillo,
Una colina aguarda una cueva,
Donde conchas, piedras, palos y ladrillos,
Florescen la Musa desvestida del final de la Historia.
10 años postergando el arranque del guerrero.
Vuelta e ida
De esta vida,
Que nonata de enseres,
Busca la piedra más bella de la cueva.
Megustarianoverdosveceselmismositio.
Luis Sotillos










