Cuantos años después en la carretera.
¿ Hay mejor vida ?
No la conozco.
Tu bagaje… La falta de escrúpulos que te exige el cargo
Ni un estudio, ni un mal libro.
Ni un somero cursillo, siquiera a distancia.
Eres intrínsecamente mala.
Defiendes una ideología que no es tal y que no tienes porque no sabes nada.
Reptas por una casa que levantaron otros y acechas a tus presas en un despacho oscuro
Sueltas tu veneno y después les preguntas que como están sus hijos.
Deberías hacértelo mirar porque algo malo aguarda y tú lo sabes.
Que no te pille un coche o la mano negra resucite, porque como ocurre con los grandes tiranos alguien que serán muchos, brindaran con champaña mientras la tierra se llevará un disgusto por tener que acoger a alguien tan vil
tan miserable
tan ruin
tan tú.
Han pasado ya varios meses y desde la distancia, vamos a trazar una semblanza, un recuerdo un homenaje a un tipo que no se equivocó (casi) nunca. Quizás más bien un ajuste de cuentas o una autobiografía, porque sin caer en los tópicos, escribir de Serrat es también hacerlo, no de una sino de varias generaciones. Un artista no se hace universal ni trasciende edades sin trasmitir con capacidad propia, un lenguaje profundo y mundano. Tocante.
El mejor estudio que se ha escrito nunca sobre Serrat, sigue siendo el primero que se hizo. Muy cortito como urgente. Cercano. Mezclando perfectamente y sin cursileria la realidad social del país y de la Barcelona de la época, con la aparición de un fenómeno fulgurante que acababa de publicar un Mediterráneo, aún no contextualizado y situado en el tiempo en toda su grandeza infinita. Lo escribió otro charnego como él, Manuel Vázquez Montalbán. Luego ha corrido literatura Serratiana a ambos lados del océano por toda su zona de influencia, con desigual fortuna, incluso en estos último años se ha multiplicado con estudios concretos de discos como Mediterráneo o de etapas, precisas, pero nunca se ha llegado a tocar a Serrat, aun a fuerza de ser repetitivos, como lo entendió el miembro del PSUC..
Sin ser catalán, ni hablarlo, sostengo que su obra en este idioma es tan importante como sus canciones en castellano. “Serrat 4” o “Tal com raja” son álbunes que alcanzan no solo cotas de poesía altísimas en la música popular española en temas como “Fins que cal dirse-adeu”, sino que además muestran la filosofía vital y musical, poética también del cantante en “Conillet de vellut” en ”Adéu, adéu amor meu i sort”, o en “És quan dormo que hi veig clar “ auténticos cantos a la libertad y a la alegría de vivir.
Que pocos discos en directo para tantos y tantos años gloriosos. Ahora con el bendito YouTube puedes bucear y perderte en en el que les acabo de contar en el parque de atracciones en el 75. También hay otro aún mejor y completo en el 86 que por lo visto pasaron por antena 3 radio de la gira “El sur también existe”. Palau de la música 1980, íntegramente en catalán. Otros muchos en Argentina, en sudamerica entera en diversas épocas. Serrat solo tiene un disco en directo, del pletórico 84. Con una banda brutal Miralles, Clua, Rabassa, Kitflus, Cubero, la mejor de toda su carrera si le pones también otra guitarra y se la das a Josep Maria Bardagí.
He dicho solo un disco aposta, aunque sé que tiene más. Tiene otros colaborando con otros cantantes con los que hizo giras conjuntas por los que no voy a pasar ni a considerar porque creo que son fallidos e impostados, ya les he dicho al principio que Serrat no se equivoco casi nunca. Las giras conjuntas con sus correspondientes directos, fueron para mi las únicas ocasiones, encima reincidentes las dos. ¿No podrías Joan Manuel imitar quizás esos discos que saca Dylan de vez en cuando llamados The Bootleg Series ? Esos donde saca directos y conciertos de otras épocas. Descartes, archivos, varios… Lo que te diera la gana. Es una crueldad que con la voz y el talento que has tenido siempre haya tan mínimo material en directo. La misma gira de Mediterráneo, un sueño del que no pude resistirme a ver a unos cuantos shows.
Hablábamos antes del Serrat catalán que era ya hablar de política, y siguiendo con esta, pocos (ninguno) cantantes gozan del respeto prolongado de las dos Españas. (cabestros sueltos por ahí arriba o abajo) La integridad y los principios ha mantenido siempre por bandera fuera en el lugar que fuera, y en el año que fuera. La España de Franco, el Chile de Pinochet o la Catalunya de Puigdemont o Torrá. A veces tienes que leer justificaciones o disculpas vacuas sobre cantantes que lo justifican todo en el cariño de la gente. El no opinar de política o pisar ciertos charcos en El Pardo o el Estadio nacional de chile, en pos de no fallarles a sus fans y a”las gentes” Serrat nunca ha faltado a sus fans, ni a la gente no estando donde no le dejaban estar. La gente le espero siempre hasta que pudo estar, el tiempo que hizo falta.
Serrat colgado de la escalera que había arriba en Cabanyes. A los veintitantos, a los treintatantos, a los cuarenta. A los sesenta, con sesenta. Cuando ya la calle es peatonal y no tiene dos tiras de coches tirados apretujados a cada lado. Búsquenlas en internet, poniendo Serrat poeta Cabanyes o Serrat en el Poble Sec. Pocas fotografiaras más emocionantes de un artista popular. Un tipo que empieza a ser estrella en su calle. Un tipo que dice que ha acabado de cantar en directo en su calle también. Donde empezó, de donde es. Donde se reconoce y se le reconoce como a un igual. La primera vez que hice esa peregrinación a los 18 años me metí en un bar a comer menú del día. Fue abrir la boca y decir su nombre, y sentarse el tabernero a mi lado a contar y no parar. No hay sueño mayor para un fan que llegar a la meca de tu ídolo y que te cuenten y confirmen todo lo que has soñado oír. Sin tener porqué y casi sin esperarlo, aunque lo desearas.
Serrat la primera vez en el Alcalá Palace en el 86 con 15 años y encargándose de mi y de las entradas los chicos mayores del barrio (para los que creen que la juventud ochentera de barrio obrero estaba completamente perdida). En el Palacio en San Isidro el año siguiente calandose una parpusa castiza cuando San Isidro en Madrid era San Isidro. Serrat en Las Ventas miles de veces más de adulto. Serrat compartido con novias y amigos en la grada del palacio de congresos, del Albeniz, del Monumental, del palacio y Las Ventas otra vez. Serrat con Sabina la primera gira de precios baratos, Serrat con Sabina la segunda ya con las entradas a precio de oro como todas hoy. Serrat en Toledo, en Valdemoro, en Alcalá, en Coslada y en Villalva. Serrat y detrás de Serrat nosotros cada disco nuevo. Serrat y las lagrimas cuando eres padre y escuchas “Esos locos bajitos” por ejemplo
Se va Serrat de los escenarios y no me ha cantado” El Drapraire”, ni el “Conillet…” Le pille unas cuantas “mujeres que yo quiero” en “Mediterráneo de capo”, y creo recordar que alguna “Helena”.
Se va Serrat pero se queda como dijo el poeta a quien tan bien cantó. El otro día mismo se le encontró el Kuratti en Toledo paseando. Creo que iba a recoger un premio. Serrat aparece ahora por toda España recogiendo premios y cariños. Y mira que me alegra eso. Mira que me alegra que no se haya recluido en una dacha en el campo a mirar las nubes (que también tiene derecho) y se pasee por España y por el mundo recolectando todo el cariño que a sembrado en tantos años. Lastima que se le encontrara el Kuratti y no yo.
Camino de Barcelona. Esta gira ha sido un tour de force reconciliador con la humanidad. No tengo palabras.
Esto se acaba. Se acaba, esta llegando a su final y no va a volver. Nadie volverá a llevar esa antorcha que viene de Leadbelly, Guthrie and all the rest. Aquí seguimos a este lado de la vía del tren, nunca logramos cruzar e instalarnos más allá, aunque viendo a los padres del cole estoy bien aquí. Con la alta cultura del Kuratti y De Besa. Con la baja de Antonio el loco y Mike Eight. Me puse las zapatillas, me cale mi sombrero y crucé el rubicón del precio de las entradas a millón.
Sin esperarlo y con la escusa de un disco entrañable, pública @juanpuchades la mejor biografía y trabajo publicado hasta ahora sobre el inmensísimo y eterno Luis Eduardo Aute. La escribe José Manuel García Gil, y supera el hasta ahora no mejorado libro de José María Plaza en la mítica Júcar y sus juglares.
Tiene el acierto de remontar bien descrita la carrera de Aute, hasta llegar al fallido y bien explicado, "Entre amigos". Tal vez pedirle a García Gil y a @revista_efeeme que sigan. El libro se detiene justo cuando para mí, empieza la gran carrera, los mejores años de Eduardo. Desde Cuerpo a cuerpo a Slowly.
Y hay que darle las gracias también por reivindicar y mostrar al gran Luis Mendo, el mejor arreglista y guitarrista que ha tenido el cantante. Y que demostró que se puede dejar de colaborar con una estrella sin convertirse en viuda y dedicarse a llorar por radios y medios.
Si alguien merece más reconocimiento en la música popular de nuestro país, es Luis Eduardo Aute. Ojalá más música de Eduardo, que hay conciertos en @rtve y en otras cadenas que podrían reeditarse y publicarse para volver a disfrutarle.
Releo cosas pasadas que por supuesto me dan bastante vergüenza ajena. Que falta de pudor y que atrevida es la ignorancia ¿No?¿Y porqué editar y borrar otras si decían la verdad? Nos vamos todos al retiro que hace una primavera fabulosa
Creé uno que a los 50 ya tiene asentado el roster de amistades, familiares y fieles varios. Pues no. Es maravilloso ver entrar a quien ya no esperabas y soltar lastre sin cargos de conciencia.
El día que murió Leonard Cohen
Veo
los abrigos colgados
a través de las ventanas del
colegio
intuyo a los que mañana algo serán
y a los que
les enseñan cómo pude hacer yo.
Al
lado, el quiosco de prensa aun erguido
fue
el primero que cerró hace años
un
centro cultural con nombre de poeta
pero
no me puedo quitar de la cabeza
el
día que murió Leonard Cohen.
Tenía
llamadas a las siete de la mañana
tenía el invierno
avanzándome en los huesos
son las cinco de la tarde y Helena
está saliendo del colegio
pero no me puedo quitar de la
cabeza
el día que murió Leonard Cohen.
Seguir
a ciegas, cada paso es un trozo de olvido
cada certeza una nueva
decepción.
No
somos tan diferentes, despiertas y ha pasado un año
quizás
puedas abrir otra botella
e intentar olvidar el día que murió
Leonard Cohen.
Parece
que nadie te puede volver a traicionar
pero te das la vuelta y
vuelven a hacerlo
en realidad me compadezco de ellos.
Los
artistas bohemios anhelan un puesto fijo
en cualquier
institución del estado
y olvidar el día en que murió Leonard
cohen.
Ya
hay gente ganando dinero con ello
supuestos escrutadores de su
obra
palabras que fueron autopistas
en conferencias las
vuelven laberintos
explicando el día que murió Leonard Cohen.
Hubo
quien vio colibrís en su ventana
hubo quien abrió un moet
chandon
hubo quien entro a la iglesia y prendió velas
me
hubiera gustado estar cerca de Rafa
de Besa
el
día que murió Leonard Cohen.
Empatía
y magnetismo son las bases
de cualquier existencia poderosa
en
un mundo sin fantasmas ni memoria
la última risa pertenece a la
muerte.
Eran las 10 de la noche y Helena me esperaba para jugar
cinco minutos
la noche que murió Leonard Cohen.
Paseo por la Quinta de los molinos. Parece primavera, almuerzo en Negresco en familia. Debería visitar a familiares pero la tarde es demasiado tentadora. Acabamos en el Campo del Moro, cruzando la ciudad. Juego con H en el paseo de los mosquitos. Empieza a anochecer más tarde.
Bajabas Fuencarral
Bajabas Fuencarral y no recuerdo
Si con Raquel o Gala.
Cruzabas la glorieta de Bilbao al paso de la oca
Sería un año después de cortar contigo
Bajabas cual valquiria hacia el Valhalla.
Puede que si no te hubiera visto aquella noche
Helena no existiera
Puede que nunca hubiera estado en Grecia
Puede que no hiciera falta este poema.
Es ahora el tiempo de soltar palomas
Porque eras lo no esperado, lo desistido
Aquella fría noche de invierno
Estaba tan lejos de ti como de las estrellas.
Bajabas Fuencarral hacia Bilbao
En vísperas de que Madrid levantara la voz
Mi juventud se cruzó contigo hacia Quevedo
Y al día siguiente te volví a llamar.
Bustamante entraba sin hacer ruido esquivando gente en el aula y se dirigía a su mesa, colaba su libro y los papeles que luego no utilizaba, y empezaba a hablar muy bajito, muy bajito, mientras el silencio se hacía en el aula de manera irreversible. Una vez consumado el milagro del sigilo poco a poco subía el tono y nos dejaba tres cuartos de hora de poesía, erudición y conocimientos trasmitidos con la pedagogía del que no necesita contar su vida y recibidos con la consciencia de saber que era el poco tiempo donde la universidad sirve para lo que debería servir.
Sus clases eran un acontecimiento que nadie se perdía. No
faltaban ni los los que pasaban el curso en los jardines esperando
exámenes para recopilar apuntes.
Destacaba además por contraste (también sabéis de lo que
hablo) por la comparación ante tanta desidia, tanto estomago
agradecido, tanto funcionario, tanta inútil pendiente de su plaza
sin pretender o tener vocación de ganársela en el aula, aparte de
en los despachos o en el examen de oposición. Destacaba en la
universidad porque ya conocéis lo que es la universidad y me
atrevería a decir que la docencia en general en este país. Una
manera de ganarse la vida como el que pone tochos o vende zapatillas,
aunque los hay que venden zapatillas y ponen más interés que la
mayoría de docentes con los que me he cruzado en la vida. Desde el
catedrático al que aquello de la facultad le suponía unos ingresos
altos y seguros, y una pereza insalvable ante tener que bajar media
hora (esos no cumplían ni el horario) a ver a esos suicidas que
pretendían vivir del Arte, al funcionario que por la tarde no
portaba porque jugaba el Atleti.
No era el caso de
Bustamante, ya os cuento. No eran así unos cuantos de los trabajaban
allí. Bustamante, Guillermo Solana, Pereda, Reyero, Colorado,
Roldán, Jesusa… y tampoco el abrasivo y poético Fernando Castro
por el que me enterado de la muerte de Agustín. Lo poco que saqué
de allí, lo poco que conservo son los apuntes de estos nombres. De
Bustamante conservo exactamente todas las palabras. Absolutamente
todas las que nos decía en sus clases, chascarrillos y chistes
incluidos. Muchas veces pensé en comprarme una grabadora y registrar
sus clases. No sé si me hubiera dejado, pero ahora me duele no
haberlo intentado.
En el 85 o 86 me había pasado mi amigo Chema (el que me lo descubrió) Entre Amigos. Creo que fue el primer disco en directo de los muchos que vinieron después de cantautores y rokceros, que a muchos alzaron y lanzaron. No me gustó nada y discutí con él sobre cómo le podía comparar con Serrat. El caso es que me quedé con la copla del tal Aute que si gustaba a un tipo tan inteligente y culto como Chemita, tenía que ser bueno por narices. Un día entré en El Corte Inglés con mi madre. Casi nunca frecuentábamos el corte, pero a mí me encantaba ir porque siempre le hacía a mi madre bajar al sótano donde tenían la sección de discos, y una vez allí siempre caía algo. Lo que más me llamó la atención fue un vinilo chulo con una pintura, no sabía bien si en éxtasis o sufrimiento (quedaban aproximadamente treinta años para recibirme historiador del Arte), y con una contraportada todavía más guapa con unos tipos la mar de pintones sujetando el propio álbum. El título también acompañaba, aunque en mi supina y prolongadísima ignorancia no sabía a qué aludía. Vamos, creía que era un título original: “20 canciones de amor y un poema desesperado” Muchas de las canciones que traía las había visto en la contraportada de Entre amigos pero esto parecía otra cosa. Prometía otra cosa. Así que me lo lleve sin dudar y me lo puse en el viejo tocadiscos mono de casa. Y vaya si lo era. La poesía de los textos y los arreglos completamente diferentes al mal grabado disco en directo, me deslumbraron de inmediato. La música era mucho más moderna y eléctrica. Los instrumentos y la voz cuadraban perfectamente con el texto y me abrían un mundo musical propio y enorme, con todo lo que eso significa para un adolescente. Mi propio mundo. Entonces me hice súper fan y quise tener todo de Aute, quería ver todos los conciertos de Aute, incluso escribí a Aute y le dejé la carta a la fantástica Natalia Millán a la salida de un concierto en el parque de atracciones. Natalia era por entonces corista del cantante. Nunca se me olvidará el gesto cariñoso de la hoy súper estrella de musicales, guardándose en el bolsillo trasero del vaquero mi carta y besándome. No te preocupes que yo se la doy. Por supuesto que pasado un mes o así me llegó una nota con un dibujo desde la calle de los peñascales. Unas letras entre Eduardo y yo. Serrat entonces seguía siendo mi preferido, pero los arreglos de sus discos me sonaban la mayoría a siglo XVIII. Además se conjugaba todo esto con un periodo de efervescencia musical y callejera en Madrid, que aunque a punto de acabarse, aún me rozaba lo suficiente para disfrutarlo. Aute había abandonado en los 80 sus reticencias a tocar en directo y así mis amigos y yo, que empezábamos a catar los conciertos como summum de la independencia y el criterio propio, teníamos por delante presentaciones de discos y actuaciones donde gastar el justo para la entrada y un mini de hombres. El parque de atracciones, el paseo de Camoens, la plaza Mayor, Las Ventas… venues míticas de un tiempo idealizado y desenfrenado en pos de poesía, amistad, amor y libertad. Fueron muchos, muchísimos los concierto de Aute. No saben hasta qué punto me siento privilegiado de haber estado allí, en aquel tiempo. El viejo pabellón del Madrid 89, Ventas 86, Alcalá 93, Castellana 92, el mano a mano con Silvio en las Ventas donde pillé el Set List… Los críticos le llamaban “renacentista”, “creador total”, “cantante intelectual”, (feísimo calificativo que solo he oído autoproclamarse a Battiato), y otros tantos epítetos referidos a su obra, que como saben también miró bastante al cine y a la poesía. Aute siempre reconoció una cierta tendencia al principio de su carrera a encriptar sus textos, su poesía y sus películas, hacia un campo bastante influenciado por el surrealismo. Al final como todos siempre, Aute empezó porque quería ser Bob Dylan. Sin embargo con los años declaró que su idea de canción quería aproximarse a Brel y a Gainsbourg. Hacer canciones tan sencillas que apelaran sólo al sentimiento más primario. Al amor. Que intelectuales eran los físicos, los químicos, los doctores… Una de sus más hermosas canciones, L´amour avec toi, está dedicada a Gainsbourg y en el mismo disco, Slowly, hay una composición dedicada a Brel. La canción francesa ha sido la principal influencia innegable para todos los llamados cantautores en España. Principalmente para Serrat y en Aute. Sin embargo Aute, y también Sabina, empezaron con un ojo puesto en el rockandroll británico y americano. Anda suelto Satanás es el ejemplo obvio de esta influencia surrealista en la canción. Pero además Aute evolucionó sus letras hacia la realidad concreta de nuestro país en los años plomizos de la dictadura. Canciones que rayaban la canción protesta con la suficiente ambigüedad y belleza para no hacerlas dogmáticas y, por tanto, sobrevivir en nuestros tiempos como no supieron hacer ninguno de los cantantes y autores que se tiraron a tumba abierta al campo de la canción social, no subiendo o no pudiendo salir con el tiempo de ese pozo. Aute emergió en los 80 convertido en un fenómeno de masas, capaz de llenar plazas de toros y grandes recintos, como dije al principio. Sin embargo, no fue un cantante cómodo o conformista a la hora de quedarse en un terreno y un campo creativo que le favorecía, y donde pudo adaptarse a los vientos felices de la postmodernidad. Después de discos súperventas como Cuerpo a cuerpo o Nudo, Aute vuelve a experimentar su propio mundo con una apuesta personal, arriesgada, y casi condenada como Templo. Un disco donde el erotismo, el misticismo y la religiosidad se dan la mano de manera juguetona. Una delicia de inteligencia, cultismos y delicadeza que le hace dimitir de los grandes públicos. A finales de los 80 y en toda la década de los 90, desencantado de unos políticos con los que llego a ilusionarse, vuelve hacia una temática social y crítica con canciones cada vez más lúcidas, no exentas de humor e ironía hacia la nueva cultura que fomenta el Partido Socialista, la del pelotazo, la riqueza vacua, y la cultura del consumo que se llevaba en España. En Uff o Slowly radicaliza su pensamiento político sin dejar de ser un ácrata y lúcido desencantado pesimista capaz de hacer canciones de amor tremendas como l’amour avec toi o Jacques. Luis Eduardo siguió llenando esos discos de poesía y de las canciones de amor más pasionales que se han escrito en los últimos 30 años en España. Más o menos desde que a Serrat se le seco el pozo de las esencias. Así avanzó hasta nuestros días. Dando recitales donde, a mi gusto, amansó demasiado los arreglos de unas canciones que con el guitarrista Luis Mendo encontraron el punto perfecto de energía y sensibilidad, y que con Tony Carmona habían vuelto a despuntar, haciendo Inventario de un lenguaje donde nos reconocemos y nos sentimos reflejados en el tiempo. Y donde sentimentalmente disfrutamos de alguien que sabía escribir canciones. Son una delicia escuchar con nuevos arreglos, una vez más, los autorretratos. El juego que empezó con un doble de éxitos y acabo reinventando gran parte de su obra. Estamos ante un hombre que nunca se conformó en su carrera, pero que tampoco quiso ir más allá del anonimato que le daba salir a pasear con sus perros por la Fuente del Berro. La última vez que le vi cantar me recordó a las primeras. La tienen al comienzo del texto. Vallekas 2016. Esta vez con Luis y Alejandro y con la misma alegría de antaño y casi con la misma clandestinidad de las primeras veces, mintiendo para poder ir. Música, miradas en las que reconocerte, canciones en las que vivir, no bebas que te va a dar ganas de mear y verás para volver. Toma joder que nos vamos a morir de sed. Qué rica, voy a por más al chino. Ahora Aute se marcha y me deja el miedo metido en el cuerpo. El miedo porque empiezo a estar solo de verdad que se da cuando uno se queda sin sus referentes éticos y sentimentales. Me pasó con Cohen y me pasa hoy, además en este encierro y en esta lucha que nos toca baldear. Aute se acaba y a mí el tiempo de ir a sus conciertos y luego a celebrarlos con los amigos cantando y bebiendo de sus canciones, que es el tiempo para el que de verdad vivimos. Sigo viendo a Chema menos de lo que me gustaría aunque afortunadamente más de lo que le vi durante muchos años. La próxima vez que le vea, brindaré con él y con Pepe Zamborio, entre amigos, por Aute. …y luego al Ámsterdam a que nos hagan un francés.